Doce años abierto, tres mudanzas y la misma regla desde el primer día: aquí se viene vestido. Dream Lounge sigue siendo el sitio contra el que se miden los demás.
LA SALA
Una planta única, alargada, con la cabina al fondo y la barra corrida a lo largo de todo el lado izquierdo. La luz es dorada y baja, y no sube en toda la noche: la casa lleva una década negándose a encender nada más brillante.
LA PISTA
Grande y sin columnas, que en un club es más raro de lo que parece. Cabe muchísima gente y aun así nunca da sensación de llena.
LOS RESERVADOS
Seis, en el altillo, con vista a la pista y sin música propia: se oye la de abajo, un poco más baja. Se reservan la misma noche.
LA NOCHE
- Jueves: sesión de residente, la más larga de la semana.
- Viernes y sábado: invitados, con cartel anunciado el lunes.
- Domingo: cerrado, y lleva cerrado los domingos desde 2014.
«El dress code no es esnobismo. Es que la sala está iluminada para que la ropa se vea.»