La primera galería de la región que se atrevió a apagar la luz. Tres salas encadenadas, ninguna con ventanas, y una regla de sala que no se negocia: la obra se ilumina sola o no se ilumina.
LAS TRES SALAS
SALA NORTE
La grande, y la única con techo alto. Aquí cuelga la exposición del mes: seis piezas como mucho, colgadas a distancia de habitación entre ellas. Nadie ha conseguido nunca meter la séptima.
EL PASILLO
No es una sala de paso, aunque lo parezca. Lo que se cuelga aquí se ve de lado, caminando, y hay artistas que llevan meses peleando por este muro precisamente por eso.
SALA SUR
La pequeña, reservada a una sola obra cada vez. Cuando está vacía —y lo está cuatro o cinco días al mes— la dejan vacía y con la puerta abierta.
CÓMO FUNCIONA
- Las exposiciones rotan el primer viernes de cada mes, con inauguración de dos horas.
- El envío de portfolio está siempre abierto: hay un buzón en la entrada y lo lee una persona, no un bot.
- No se vende nada en sala. Si una pieza te interesa, el contacto del artista está en la cartela.
«Una galería con las luces encendidas es una tienda. Nosotros preferimos que os cueste un poco entrar.»