Cada viernes, la misma dedicatoria a la misma hora. Y no era para su pareja.
En la cabina de uno de los clubs más concurridos de la parrilla se repite un ritual: a medianoche en punto, el DJ Marek Solace pincha una balada lenta «para alguien especial que me está escuchando». Durante meses, su pareja dio por hecho que esa persona era ella.
Las cuentas no salen
Varios habituales aseguran que la pareja de Marek no estaba conectada en al menos cuatro de esas noches. Quien sí estaba, siempre en primera fila y siempre con el mismo vestido rojo, era una bailarina del propio club. Los registros de asistencia que circulan por el grupo no lo prueban, pero tampoco lo desmienten.
Si dedicas una canción a alguien que no está, o eres muy romántico o muy descuidado.
Lo que dice él
Marek no ha respondido a nuestros mensajes. Desde que el rumor empezó a correr, la balada de medianoche ha desaparecido de su repertorio, y eso, para muchos, ya es respuesta suficiente.



