Cinco horas de atardecer congelado sobre la retícula de neón. Sin código de vestimenta, sin lista y con la mejor luz del calendario para fotografiar.
LA VELADA
18:00 — 20:00
El windlight de la casa, fijado a la hora dorada durante dos horas seguidas. Es el tramo por el que viene la mitad de la gente: no hay otra parcela pública con esta luz tanto rato.
20:00 — 21:30
Se deja caer a azul de noche, en transición lenta. La cabina acompaña el cambio y nadie aplaude, que es raro y está bien.
21:30 — 23:00
Cóctel en la barra alta con la ciudad ya encendida abajo.
ANTES DE SUBIR
- Sin código de vestimenta, y esto se respeta: es la tarde del calendario a la que se puede venir de trabajar
- El windlight es de parcela: hay que tener activada la opción de entorno compartido o se ve la hora del visor
- La barandilla es física. Se puede caer, y se cae gente cada edición
Una azotea a mil doscientos metros no se llena nunca del todo. Es la noche con menos aforo del calendario y la que más fotos deja.
Celebrada. El bar abre a diario, pero el atardecer fijo solo se monta para esta cita.