Cinco horas con la iluminación de la sala al mínimo absoluto. Ni focos, ni láseres, ni proyecciones: solo el sonido y lo poco que emita tu propio avatar.
LA IDEA
Apagarlo todo. En una comunidad donde una noche se juzga por lo que se ve, la casa propone lo contrario durante cinco horas: una sala a oscuras reales, sin más luz que la que cada uno traiga puesta.
LA VELADA
23:00 — 00:00
Entrada con la sala todavía iluminada, para que cada cual encuentre su sitio. A medianoche se baja y no se vuelve a subir.
00:00 — 02:30
Oscuridad. El set es continuo y sin pausas: cortar aquí significaría dejar la sala en silencio y a oscuras a la vez, que ya se probó y vació el local en diez minutos.
02:30 — 04:00
Se devuelve un punto de luz por hora. A las cuatro la sala está como al principio y se ve, por fin, quién ha estado bailando al lado.
EN LA PUERTA
- Negro sin brillo: mate, absorbente, nada de specular. Quien venga con metal se convierte en la lámpara de la sala
- Se permite una fuente de luz por avatar, y se agradece que sea pequeña
- Sin nametags: la casa lo pide y la mayoría lo hace
Es la noche en la que más gente se queda hasta el final y en la que menos fotos se publican al día siguiente. Las dos cosas están relacionadas.
Entrada libre. El landmark se reparte en el grupo una hora antes.